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La ZOU y el poder de la comunidad universitaria

  Antonia Bernal Duque
Tiempo de lectura ~ 3 minutos

En medio de los desafíos que atraviesa la vida universitaria, existen espacios que no solo escuchan, sino que también impulsan el cambio. Ese es el caso de la Zona de Orientación Universitaria (ZOU) “Un lugar para cada latido”, una iniciativa que busca fortalecer la comunidad desde adentro. A través de una entrevista con Mariana López Cardona, practicante de Trabajo Social en la Unidad de Vida Universitaria, exploramos cómo este espacio se ha convertido en un punto de encuentro, apoyo y movilización.

Un espacio que nace de la comunidad

La ZOU no es un programa tradicional donde todo está previamente definido. Por el contrario, su esencia radica en la participación activa de quienes la conforman.
Mariana lo explica claramente: el objetivo principal es promover la movilización de la comunidad universitaria —estudiantes, docentes y administrativos— en torno a sus propias necesidades. Sin embargo, han sido principalmente los estudiantes quienes han liderado este proceso. 

Más allá de reunirse, la ZOU busca generar impacto en aspectos clave como: la inclusión social, la seguridad psicológica, la convivencia y el reconocimiento de las necesidades colectivas

En otras palabras, es un espacio donde la comunidad no solo participa, sino que también propone, construye y transforma.

Mucho más que orientación: un lugar para hablar y crecer

Aunque la ZOU no ofrece servicios directos como tal, sí cumple un papel fundamental como puente. Desde allí, los estudiantes pueden expresar sus necesidades y ser conectados con servicios institucionales pertinentes.

Pero lo más valioso ocurre dentro del mismo espacio: conversaciones sobre salud mental, reflexiones sobre la frustración académica, talleres de habilidades para la vida y actividades sobre oralidad y realidad social. Todas estas iniciativas tienen algo en común: nacen desde los estudiantes.

Los retos de ser estudiante hoy

Durante la entrevista, Mariana destaca algunos de los desafíos más evidentes que enfrentan los estudiantes, especialmente aquellos que llegan de otras ciudades. Entre ellos:

  • Las dificultades económicas.
  • La adaptación a un nuevo entorno.
  • La necesidad de fortalecer hábitos de estudio.
  • El impacto en la salud mental.

Estos factores hacen que espacios como la ZOU sean aún más necesarios, ya que ofrecen un lugar seguro para compartir, reflexionar y encontrar apoyo.

¿Cómo funciona la ZOU?

La participación en la ZOU es tan sencilla como valiosa: solo hay que llegar.
Encuentros: todos los miércoles
Horario: de 4:00 p.m. a 6:00 p.m.
No existen requisitos, ni filtros: No importa la carrera, las notas, la edad o identidad
Aquí, lo importante es estar y participar.

Además, los temas a tratar se construyen colectivamente. Los mismos asistentes proponen y organizan las actividades, lo que fortalece el sentido de pertenencia.

Un proyecto con futuro

Para Mariana, la ZOU no es solo parte de su práctica profesional, sino una apuesta a largo plazo: lograr que este espacio continúe incluso cuando ella ya no esté.

Su objetivo ha sido claro: fortalecer la apropiación del espacio por parte de los estudiantes y consolidar una comunidad capaz de sostenerse por sí misma.

Y aunque aún hay retos, lo construido hasta ahora demuestra que cuando se escucha a la comunidad, se generan cambios reales.

Más que un espacio, una experiencia

La ZOU es, en esencia, un lugar para “parchar”, como dicen los estudiantes. Pero detrás de esa palabra hay algo mucho más profundo: conexión, apoyo, crecimiento y transformación colectiva.

En tiempos donde la vida universitaria puede sentirse abrumadora, espacios como este recuerdan algo fundamental: No tienes que hacerlo todo solo.