Ellos ya viven entre nosotros: conoce a los Guardianes UAMbiental
Un zorro, un barranquillo, un gavilán y una zarigüeya tienen ahora una misión especial en la Universidad Autónoma de Manizales: recordarnos que cuidar el planeta también empieza por las decisiones que tomamos todos los días.
No llegaron por casualidad. Son animales que nos visitan, hacen parte del entorno de la Universidad y que ahora se convierten en los protagonistas de El Legado de los Guardianes, una estrategia que busca darles rostro, nombre y personalidad a diferentes dimensiones de la sostenibilidad.
La idea es sencilla: que hablar del cuidado del agua, la energía, los residuos o la biodiversidad deje de sentirse lejano y empiece a relacionarse con personajes que la comunidad pueda reconocer y recordar.
“Los Guardianes nacen de la necesidad de hacer que el cuidado del medio ambiente sea algo más cercano, visible y cotidiano dentro de la comunidad universitaria”, explica Luis Carlos Ríos Díaz, analista de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) y responsable del proyecto de sostenibilidad ambiental del direccionamiento estratégico de la UAM.
Cuatro Guardianes y una misión compartida: Cada uno tiene algo que cuidar
- Toby, el zorro, es el guardián del ahorro energético. Su mensaje invita a usar la energía con inteligencia y consumir solo lo necesario.
- Pedro, el barranquillo, protege el agua y representa el cuidado de uno de los recursos más esenciales.
- Samuel, el gavilán, es el guardián de la biodiversidad y recuerda la importancia de respetar las especies y los ecosistemas.
- Y Zary, la zarigüeya, representa el aprovechamiento y el manejo responsable de los residuos.
Aunque cada Guardián tiene una personalidad y un mensaje propio, los cuatro comparten una misma intención.
“Más que unos personajes, queremos crear una identidad ambiental. Que no se queden simplemente en una imagen bonita, sino que funcionen como pequeños recordatorios de lo que cada persona puede hacer”, señala Luis Carlos.
El legado que dejamos
Detrás de los cuatro personajes hay también una idea más amplia.
Cada generación recibe un mundo construido por quienes estuvieron antes y, a su vez, deja algo para quienes vendrán después.
Por eso, el legado de los Guardianes propone pensar la sostenibilidad desde aquello que decidimos proteger, transformar y conservar hoy. En la práctica, eso puede comenzar con cosas tan sencillas como apagar una luz al salir de un espacio, cerrar una llave, separar correctamente los residuos, evitar productos de un solo uso y respetar la fauna que habita el campus.
Pequeñas acciones que, cuando se vuelven hábito, empiezan a construir cultura.
Sostenibilidad sin tanta formalidad
La presentación de los Guardianes, el pasado 1 de octubre, estuvo acompañada por una jornada pensada precisamente para hablar de experiencia y acciones sostenibilidad desde un formato diferente.
Durante la mañana se realizó un espacio de conversación e intercambio de experiencias con organizaciones y empresas, con la intención de conocer cómo otros actores están enfrentando los retos asociados al cambio climático y al cuidado del medio ambiente.
Además, emprendedores, productores locales y campesinos llegaron a la UAM para mostrar y comercializar sus productos, muchos de ellos vinculados con prácticas de producción más naturales y conscientes.
El objetivo también era acercar a la comunidad universitaria a otra dimensión de la sostenibilidad: la manera en que consumimos.
Y ahora, ¿quién cuida a quién?
Toby, Pedro, Samuel y Zary apenas comienzan su recorrido.
La estrategia contempla que continúen apareciendo en contenidos educativos, retos ambientales, jornadas de reciclaje, actividades de biodiversidad y diferentes iniciativas dentro de la Universidad.
Pero quizás su verdadero propósito no sea que la comunidad simplemente aprenda sus nombres.
La idea es que llegue un momento en el que ver a Toby haga pensar en una luz encendida sin necesidad. Que Pedro recuerde una llave abierta. Que Zary haga pensar dos veces antes de botar algo. Y que Samuel invite a mirar con otros ojos a las especies que comparten el campus.
Porque al final, los Guardianes son cuatro, pero cuidar este lugar es una tarea de todos. Y quizá ahí esté el verdadero legado: que después de conocerlos, cada persona empiece también a sentirse un poco guardiana de lo que la rodea