Un voluntariado con propósito social en Jódar, España
La profesora Natalia López Ocampo, adscrita al Departamento de Movimiento Humano, vivió una experiencia de impacto social e intercambio cultural tras su participación en el Programa de Movilidad Internacional de Voluntariados Interculturales (MIVI). El voluntariado tuvo lugar en el municipio de Jódar, España, donde la docente puso sus conocimientos y vocación de servicio a disposición de la comunidad local.
La motivación principal detrás de su postulación radicó en el deseo de sumergirse en nuevos entornos culturales, fortalecer su dominio del idioma inglés lengua vehicular entre los participantes y, de manera muy especial, vincularse activamente al trabajo comunitario.
"MIVI es una experiencia única: puedes hacer amigos de otros países, afrontar y superar tus propios miedos, pero sobre todo reencontrarte en la posibilidad de servir a una comunidad que, a pesar de no ser la tuya, se siente como propia", destaca la profesora Natalia.
Escuela de verano: educación ambiental y bilingüismo para la niñez
Durante su estancia, la docente lideró una escuela de verano desarrollada en la guardería municipal de Jódar, dirigida a niños y jóvenes entre los 3 y los 14 años. La propuesta pedagógica se enfocado en dos pilares fundamentales:
- Educación ambiental: Talleres lúdicos sobre el cambio climático y la importancia del reciclaje para el cuidado del entorno.
- Práctica del inglés: Dinámicas participativas adaptadas a distintos niveles de aprendizaje según el rango de edad de los participantes.
Este espacio no solo permitió fortalecer competencias idiomáticas y ambientales en la niñez de la localidad, sino que demostró el valor de la proyección social universitaria a nivel internacional.
Voluntariado: Vivencia intercultural y desarrollo de habilidades blandas
El proyecto reunió a voluntarios procedentes de diversos rincones del planeta, como Corea, Japón, México, Turquía y España. Convivir entre personas con costumbres, hábitos alimenticios y rutinas tan disímiles representó un reto constante que se superó a través del diálogo y el consenso en equipo.
Para la profesora, el paso por el programa MIVI trasciende la experiencia académica convencional, convirtiéndose en un proceso transformador que fortalece habilidades clave para el ejercicio profesional y docente:
- Liderazgo y trabajo en equipo: Capacidad de articular metas comunes en entornos multiculturales.
- Comunicación asertiva y resolución de problemas: Estrategias para tender puentes ante las diferencias culturales.
- Empatía y sensibilidad social: Reconocimiento de las potencialidades del otro como pilar para la convivencia y la cooperación internacional.
Esta vivencia reafirma el compromiso académica e institucional con la internacionalización, el aprendizaje intercultural y el desarrollo integral de sus educadores al servicio de la sociedad.